Introducción
En Venezuela es muy común la presencia de la torta, el quesillo (flan) y la gelatina en nuestras celebraciones… De esta forma alguna mente creativa ideó la preparación de la torta quesillo… que según algunos se le da el nombre de torta Victoria…
En mi caso… comer estas tres preparaciones en un mismo plato es como montarme en una máquina del tiempo que me lleva en segundos a mi infancia…
En estos días mi amigui Yoli me preguntó cómo se preparaba esta torta… ella tenía dudas porque le habían explicado dos formas distintas de preparación… la primera era elaborando primero el quesillo y cocinándolo un poco antes de agregarle la mezcla de la torta y la otra es poniendo las mezclas de las dos preparaciones juntas sin cocer ninguna previamente…
Esta última forma me daba algo de temor… pero dado que había personas que aseguraban que quedaba bien… le dije a Yoli… pues experimentémosle!!!
Materiales y métodos
Para el quesillo: Huevos, leche condensada, leche, vainilla y azúcar.
Para la torta: Mantequilla, azúcar, huevos, leche y harina.
En este caso no específico las cantidades… dado que sé que prácticamente existe una receta de quesillo y torta por familia… y en caso de que alguien no las tenga… pues con todo gusto se las envío…
Preparé la mezcla del quesillo y llevé la mitad al horno en un molde acaramelado. Mientras tanto preparé la mezcla de la torta, lo que me llevó aproximadamente unos 30 minutos. Una vez lista la mezcla de la torta saqué el quesillo semi-cocido del horno y le agregué encima la mitad de la mezcla de la torta. A esta preparación la llamaré preparación A.
En otro envase de igual tamaño y también acaramelado, agregué la mezcla restante de la torta y encima con mucho cuidado coloqué la otra mitad de mezcla de quesillo reservada. En este caso me asusté un poco debido a que noté que porciones de la mezcla de la torta comenzaron a flotar en el quesillo… Esta será la preparación B.
Ambos envases los llevé al horno.
Preparación A
Resultados
La torta de la preparación A comenzó a dorarse una media hora antes que la preparación B y levantó con una forma de “barriguita”. El quesillo de esta preparación resultó brillante y liso, y con los huequitos típicos del quesillo
La torta de la preparación B doró de forma uniforme y levantó pero sin “barriguita”. El quesillo fue un poco menos liso y brillante, y con huequitos pequeñitos. A pesar de la aparente integración de mezclas al momento de llevar la preparación al horno, los ingredientes se movieron y de forma muy definida el quesillo quedó abajo y la torta encima.
Conclusión
Ambas formas de preparación son aceptables para lograr la torta quesillo. Ambas quedaron súper deliciosas!
A petición... La receta...
Para el quesillo:
Ingredientes:
4 huevos
1 pote de leche condensada
5 cucharadas de leche en polvo
Agua (la medida de la lata de la leche condensada)
1 cucharada de vainilla
10 cucharadas de azúcar para el caramelo
Preparación:
Para el caramelo: En el envase donde se horneará la torta colocar el azúcar y llevar al fuego (sin agregar agua) dejar derretir el azúcar hasta que tome un color dorado mediano. Vigilar porque suele cocinarse muy rápidamente y puede quemarse. Una vez listo el caramelo, pero aun bien caliente, mover el envase de manera que las paredes internas del mismo queden completamente cubiertas por el caramelo.
Mezclar bien todos los ingredientes del quesillo y poner la mezcla en el molde con el caramelo.
Para la torta:
Ingredientes:
150 grs. de mantequilla sin sal
250 grs. de azúcar
3 huevos
1 cucharada de vainilla
270 grs. de harina
½ taza de leche
½ cucharadita de polvo de hornear
Preparación:
Batir la mantequilla con el azúcar. Añadir una a una las yemas. Batir de 20 a 30 minutos hasta obtener una mezcla bien cremosa y de color claro. Agregar la vainilla. Apagar la batidora eléctrica. Seguir integrando el resto de los ingredientes con batido manual. Seguir con la leche y la harina de forma alternada, y la harina debe estar cernida con el polvo de hornear. (Agregar la harina en tres tandas, harina - leche - harina - leche - harina). Finalmente batir las claras a punto de nieve e integrarlas con mucho cuidado a la mezcla.
Proceder a gusto según la preparación A o la preparación B.
